El Delegado Presidencial Provincial de Quillota, José Raúl Orrego, salió a aclarar públicamente una serie de declaraciones emitidas por el alcalde Luis Mella tras el triple homicidio ocurrido la madrugada del pasado miércoles. Tras el hecho, el jefe comunal había señalado la existencia de puntos críticos, focos de tráfico de droga y tomas de departamentos que supuestamente venía advirtiendo a las autoridades. Sin embargo, según Orrego, aquello no corresponde a la realidad.
En conversación con Radio Biobío, el delegado fue categórico: esas alertas nunca fueron reportadas por el municipio en las reuniones mensuales de coordinación policial. “El municipio no me había reportado ninguna de esas situaciones”, afirmó, precisando que, pese a que mantienen “una excelente relación de trabajo”, las advertencias mencionadas por el alcalde “no habían sido representadas formal ni informalmente ni en conversación” dentro de los comités de seguridad que él convoca mensualmente.
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Según explicó, la información recién fue solicitada al municipio tras las declaraciones públicas del jefe comunal, con el fin de activar los procedimientos correspondientes y revisar en terreno si efectivamente existen zonas que requieran una intervención más intensa. Orrego enfatizó que el sistema de coordinación depende en gran medida de que todos los actores aporten datos verificables y oportunos.
El delegado también se refirió a la calificación de “alto riesgo” para los funerales de las tres víctimas del triple homicidio. Aclaró que esa determinación no fue local, sino que correspondió a la Delegación Presidencial Regional, luego de recibir un informe técnico de Carabineros que recomendaba medidas especiales para prevenir incidentes durante las ceremonias.
Finalmente, Orrego detalló que, solo en los últimos dos días, se realizaron cerca de 400 controles policiales en distintos puntos de la provincia. Estos operativos dejaron siete detenidos, entre ellos personas con órdenes vigentes, casos vinculados al robo de un vehículo y un detenido por tenencia de fuegos artificiales, en el marco de los refuerzos tras el violento crimen que remeció a Quillota.
