El Presidente de la República, Gabriel Boric, abordó el escenario político que enfrenta la izquierda chilena y su proyección futura, en una entrevista concedida al diario español El País. En la conversación, el mandatario planteó una reflexión autocrítica sobre la forma en que los sectores progresistas enfrentan la disputa política, advirtiendo sobre los riesgos de una estrategia centrada únicamente en la confrontación.
En ese contexto, Boric fue enfático al señalar que “la izquierda que solamente le echa la culpa al adversario está condenada a diluirse”, subrayando que la reflexión política debe ir más allá de explicaciones externas y considerar los propios errores y debilidades.
El jefe de Estado profundizó en la necesidad de fortalecer el vínculo con la ciudadanía, reconociendo que ese trabajo fue descuidado en los últimos años. “A mí lo que me interesa es el trabajo de base, hay que fortalecer los partidos políticos, vincularse con ese sector de la población que hoy está en la periferia política”, afirmó, destacando la importancia del despliegue territorial y comunitario.
En esa misma línea, Boric reconoció el trabajo realizado por el presidente electo, José Antonio Kast, valorando su persistencia en el tiempo. “Una de las cosas que hizo Kast, que por tercera vez se presentaba como candidato, es recorrer todas las comunas”, indicó, agregando que los resultados electorales no pueden explicarse solo por tendencias globales o por la gestión del Gobierno. “Hay también un trabajo persistente”, puntualizó.
Consultado sobre su rol una vez finalizado su mandato, el Presidente señaló que considera saludable mantener cierta distancia inicial de la contingencia política. “Es sano que, como expresidente, me mantenga durante un tiempo fuera de la contingencia más inmediata. No voy a ser un comentarista de los inicios del futuro Gobierno”, sostuvo. No obstante, aclaró que responderá si se ve enfrentado a desinformaciones: “Evidentemente, si hay mentiras o ataques, tendré que defender lo obrado”.
En materia internacional, Boric abordó sin ambigüedades su visión sobre Cuba, afirmando que “no me enreda nada” calificar su situación. “Desde cualquier punto de vista es una dictadura”, señaló, detallando que se trata de un régimen de partido único, sin libertad de expresión y marcado por una profunda crisis social, aunque reconociendo los efectos del bloqueo económico.
Finalmente, el mandatario recalcó que una oposición efectiva debe estar conectada con el territorio y no limitarse a espacios digitales. “No puede ser solo de Twitter ni de camarillas políticas, sino que tiene que estar vinculada íntimamente con el territorio, con el pueblo”, concluyó.
