Municipio superó ampliamente el promedio nacional en gastos festivos durante 2025, mientras recortó fondos deportivos
Un reciente informe de la Contraloría General de la República volvió a poner en el centro del debate la gestión de recursos municipales en el país, tras evidenciar altos niveles de gasto en celebraciones por parte de diversas comunas. Entre ellas, Quillota aparece como uno de los casos más llamativos.

Gasto en celebraciones muy por sobre el promedio
De acuerdo con la fiscalización correspondiente al año 2025, la Municipalidad de Quillota destinó un total de $70.613.107 al ítem de celebraciones, cifra que supera ampliamente el promedio nacional, fijado en cerca de $38 millones.
La diferencia más de $32 millones adicionales instala cuestionamientos sobre las prioridades en la asignación de recursos públicos, especialmente considerando otras áreas que han visto reducida su inversión.
En paralelo a este aumento en gasto festivo, el municipio adoptó una decisión que impactó directamente al desarrollo deportivo local. Por determinación del alcalde y con aprobación unánime del Concejo Municipal, no se ejecutó el programa de Presupuestos Participativos Deportivos contemplado para 2025.
Esto significó que organizaciones deportivas de la comuna dejaran de acceder a un fondo cercano a los $40 millones, recursos que finalmente fueron redestinados al Departamento de Salud.
Sport Fest: solución cuestionada
Como alternativa, el municipio impulsó la realización del evento denominado “Sport Fest”, iniciativa que buscaba que los propios clubes generaran recursos para financiar sus actividades. Sin embargo, con el paso de las semanas, la propuesta comenzó a generar críticas desde el mundo deportivo.
Inicialmente, la organización sería conjunta entre el municipio y las instituciones, pero posteriormente la responsabilidad recayó en el club Chaquetas Amarillas, quedando la Municipalidad en calidad de patrocinador.
El evento tiene un costo estimado de $34 millones, monto que debe ser cubierto por las mismas organizaciones beneficiarias, lo que ha sido calificado como una contradicción frente al objetivo de apoyo.

Clubes deben financiar su propia “ayuda”
El modelo propuesto implica que los clubes primero deben reunir los recursos necesarios para financiar el evento y, solo después, acceder a eventuales ganancias.
Además, se establecieron exigencias como la venta mínima de entradas por institución. En el caso de los clubes de fútbol, esto implica colocar al menos 100 tickets, equivalentes a cerca de $500 mil, lo que representa una carga significativa considerando las dificultades económicas previamente diagnosticadas.
Desde la Mesa del Deporte comunal, uno de los principales diagnósticos apunta precisamente a la falta de financiamiento de las organizaciones. En ese contexto, la estrategia adoptada no solo no resuelve el problema, sino que suma nuevas exigencias a entidades que ya operan con recursos limitados. El caso de Quillota refleja una tensión más amplia respecto a la gestión municipal: mientras se incrementa el gasto en actividades festivas, sectores como el deporte acusan falta de apoyo estructural.

La discusión, por ahora, queda abierta y vuelve a poner sobre la mesa el rol de las autoridades locales en la definición de prioridades y el impacto directo de estas decisiones en la calidad de vida y el desarrollo comunitario.
