Especialistas alertan sobre el aumento de casos de mutismo en menores afectados por bombardeos y estrés extremo en Gaza, una crisis que afecta su desarrollo emocional y cognitivo
INTERNACIONAL.- La crisis humanitaria en Gaza sigue dejando huellas profundas, especialmente en la infancia. Más allá de la destrucción material, los efectos psicológicos de la guerra comienzan a manifestarse con fuerza en los niños, algunos de los cuales están perdiendo la capacidad de hablar.

Diversos reportes médicos advierten que esta situación responde tanto a causas físicas como emocionales. En ciertos casos, las explosiones provocan lesiones neurológicas que afectan directamente el habla. Sin embargo, en muchos otros, el origen está en el trauma extremo al que han sido expuestos.
Especialistas en salud mental infantil explican que, frente a situaciones de peligro constante, el organismo puede activar mecanismos de defensa que bloquean funciones como el lenguaje. Este fenómeno, asociado a cuadros de estrés severo, puede derivar en mutismo selectivo o trastornos similares, incluso en ausencia de heridas visibles.
Efectos a largo plazo
En centros médicos de Gaza, profesionales han detectado un aumento sostenido de estos casos, lo que genera preocupación sobre el impacto a largo plazo en el desarrollo de los menores. El estrés prolongado mantiene al cerebro en estado de alerta permanente, afectando la capacidad de aprendizaje, la regulación emocional y la comunicación.
Aunque existen tratamientos, estos requieren tiempo, acompañamiento especializado y, sobre todo, un entorno seguro para que los niños puedan recuperarse progresivamente. Sin embargo, las condiciones actuales dificultan este proceso, lo que agrava aún más la situación de los menores afectados.

