La minería y las exportaciones de cobre marcaron fuertes retrocesos en el inicio del año.
NACIONAL.- La economía chilena volvió a encender las alarmas luego que el Banco Central confirmara una contracción de 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB) durante el primer trimestre de 2026, marcando el peor inicio de año para el país desde la crisis financiera de 2009.
El resultado superó negativamente las estimaciones previas, ya que el Imacec proyectaba una caída cercana al 0,3%, reflejando un escenario económico más complejo de lo esperado y dejando en evidencia las dificultades para consolidar una recuperación sostenida.
Uno de los sectores más golpeados fue la minería, que acumuló su tercera caída consecutiva tras registrar una baja de 3,1%. A ello se sumó un descenso de 6,79% en las exportaciones de cobre, situación que volvió a demostrar la fuerte dependencia de la economía chilena respecto al principal producto de exportación del país.

En paralelo, el PIB no minero se mantuvo sin variaciones durante el período, cerrando en 0%, lo que confirma un escenario de estancamiento económico en distintos sectores productivos.
Especialistas advierten que la tendencia económica continúa siendo preocupante, considerando que desde 2022 el crecimiento del país se ha mantenido débil y sin lograr consolidar ciclos expansivos importantes.
Si bien algunos indicadores relacionados al consumo y la inversión han mostrado cierta resistencia, estos no han sido suficientes para compensar el impacto de la desaceleración internacional y la baja actividad minera.
Con estas cifras, el debate económico vuelve a centrarse en la necesidad de diversificar la matriz productiva del país y generar nuevas fuentes de crecimiento que permitan reducir la dependencia del cobre y enfrentar de mejor manera escenarios internacionales adversos.
