La eliminación de Santiago Wanderers ante Cobreloa en la primera fase de la liguilla de ascenso cerró una temporada amarga para el cuadro “caturro”. Tras igualar ambos partidos frente al elenco loíno, el equipo porteño cayó vía lanzamiento penales y acumuló once encuentros sin conocer la victoria, un registro que refleja el complejo momento deportivo del club. Con cinco años consecutivos en la Primera B, Wanderers atraviesa su ciclo más largo en la división de plata, un escenario inédito para el decano del fútbol chileno.
El desplome fue evidente. De pelear arriba en la primera rueda, el equipo pasó a desmoronarse en medio de tensiones internas, bajo rendimiento y un quiebre con la dirigencia encabezada por Reinaldo Sánchez. La relación entre jugadores y administración quedó expuesta durante las últimas semanas, con un camarín fracturado y acusaciones sobre condiciones de trabajo deterioradas.
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La incertidumbre ahora se traslada al plano institucional. Sánchez no ha confirmado si seguirá al mando y aseguró que “se pueden evaluar otras alternativas” para sostener al club. Sus declaraciones dejaron más dudas que certezas, y el comunicado emitido por la Corporación Santiago Wanderers terminó por encender el debate. La entidad responsabilizó directamente al modelo de sociedades anónimas y emplazó a la familia Sánchez a transparentar su futuro en la institución. Al mismo tiempo, comienzan a circular nombres de potenciales interesados en adquirir el club, entre ellos el histórico dirigente Hernán Cortés.
En paralelo, el panorama deportivo es igualmente complejo. Más de 15 jugadores finalizan contrato, incluidos referentes que cuestionaron públicamente el trato recibido, como Jorge Paul Gatica, quien acusó que el plantel perdió concentraciones y almuerzos durante el tramo final del torneo. A ello se suma la inminente salida del técnico Domingo Sorace, cuyo ciclo quedó completamente desahuciado tras los malos resultados.
Con un plantel que deberá reconstruirse casi desde cero, un presupuesto debilitado y una dirigencia en pleno cuestionamiento, el 2026 aparece como un año decisivo. Wanderers entra a un nuevo campeonato sin certezas sobre su proyecto, su administración ni su capacidad real de volver a competir por el ascenso.
