Pese a que el inicio de Danilo Quiroz fue prometedor, un quiebre con su equipo comunicacional tiró a la basura el buen posicionamiento que venía consiguiendo el candidato de Evópoli.
En tiempos donde la comunicación digital define buena parte del éxito electoral, varios candidatos que postulan a la Cámara de Diputados por el Distrito 6 muestran un preocupante trabajo en sus redes sociales. Lejos de generar comunidad o transmitir ideas de manera efectiva, su presencia digital se percibe débil, poco estratégica, carente de coherencia y un franco descenso en su calidad.
Entre los casos más notorios se encuentran los de Danilo Quiroz, Rodolfo Ponce y José Miguel Vallejo, quienes no han logrado consolidar una narrativa clara ni un estilo comunicacional que conecte con la ciudadanía. En particular, el caso del doctor Danilo Quiroz llama la atención: pese a ser la principal carta de Evópoli en la zona, su trabajo en redes tuvo un buen comienzo y en las últimas semanas ha venido en un preocupante descenso. Fuentes internas a Canal Local nos señalaron que su equipo de comunicaciones cortó relaciones con el candidato de derecha debido a supuestos malos tratos y deudas impagas, situación que habría impactado directamente en la calidad de su contenido, pasando de un formato profesional a uno amateur, y todo parece indicar que es una candidatura que no podrá levantarse de aquí al 16 de noviembre.
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Las publicaciones de Quiroz han perdido alcance y engagement, generando interacciones mínimas gracias a su equipo territorial, y que solo aumentan en momentos en que se evidencia una inversión publicitaria. Este patrón —común en campañas con débil base orgánica— refleja la falta de una estrategia sólida, sostenida y creíble frente al electorado digital.
En el caso de Rodolfo Ponce y José Miguel Vallejo, la baja actividad en redes puede explicarse en parte por su edad o menor familiaridad con los entornos digitales. Sin embargo, en una elección donde la visibilidad y el relato online son determinantes, su limitada presencia deja un espacio que otros candidatos aprovechan con contenido más dinámico y directo.
Esa falta de constancia también se traduce en un desconocimiento del potencial que ofrecen las plataformas para comunicar ideas, propuestas o incluso la trayectoria personal. Ambos candidatos parecen relegar las redes a un rol secundario, sin entender que hoy constituyen uno de los principales canales de contacto con los votantes más jóvenes y activos. Esa ausencia estratégica termina restándoles presencia pública y los deja fuera de la conversación política cotidiana que se desarrolla en el entorno digital.
La falta de consistencia, planificación y empatía digital se ha convertido en un factor crítico para algunos postulantes. En un escenario cada vez más competitivo, no basta con aparecer: hay que conectar. Y estos tres candidatos, hasta ahora, no lo están consiguiendo.
