Decisiones económicas complejas, controversias en seguridad y dificultades en la instalación del aparato estatal marcan un inicio de gobierno vertiginoso.
NACIONAL. – A solo un mes de iniciado el gobierno del Presidente José Antonio Kast, el balance preliminar deja en evidencia una administración que ha optado por avanzar con rapidez en su agenda, pero que ya enfrenta costos políticos significativos. La caída en los niveles de aprobación, sumada a controversias en distintas áreas, ha anticipado un temprano fin a la tradicional “luna de miel” de los gobiernos.
Los datos de las últimas encuestas reflejan esta tendencia. En pocas semanas, la desaprobación ha superado a la aprobación, configurando un escenario desafiante para el Ejecutivo, especialmente considerando la necesidad de sostener respaldo ciudadano para viabilizar su programa.
Uno de los hitos más relevantes ha sido la modificación del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco), decisión que derivó en un alza significativa en el valor de las bencinas. Desde el Gobierno han defendido la medida apelando a la responsabilidad fiscal y al contexto internacional, aunque el impacto en el costo de vida ha generado críticas tanto políticas como técnicas, instalando preocupación por efectos inflacionarios.
En paralelo, el Ejecutivo ha marcado una clara señal de diferenciación con la administración anterior, retirando decenas de decretos y proyectos impulsados en el gobierno pasado. Entre ellos, iniciativas medioambientales, laborales y del sector pesquero, lo que ha sido interpretado por la oposición como un giro abrupto en ciertas políticas públicas.

A esto se suman definiciones en áreas clave como educación y vivienda. En el primer caso, el Gobierno descartó respaldar el proyecto de Financiamiento a la Educación Superior y activó el cobro a deudores del CAE de altos ingresos. En vivienda, se anunciaron cambios en proyectos urbanos emblemáticos, evidenciando un rediseño de prioridades.
Sin embargo, no solo las decisiones programáticas han marcado la agenda. La instalación del gobierno también ha enfrentado dificultades. Retrasos en nombramientos, cuestionamientos a la experiencia de algunas autoridades regionales y la salida de seremis han tensionado el despliegue territorial del Ejecutivo, evidenciando problemas en la conformación de equipos.
El área de seguridad ha sido particularmente compleja. La controversia en torno al Ministerio de Seguridad y las críticas a su conducción han coincidido con hechos de alta connotación pública, como episodios de violencia en establecimientos educacionales y la agresión a una autoridad de gobierno en una actividad universitaria. Estos hechos han impulsado al Ejecutivo a acelerar medidas, incluyendo proyectos de ley y acciones judiciales.
En educación, precisamente, el Gobierno ha intentado posicionar una agenda de “mano dura”, con iniciativas que buscan sancionar con mayor severidad la violencia en comunidades escolares. No obstante, algunas de estas propuestas han abierto debate por su alcance, especialmente en lo relativo a eventuales restricciones en beneficios estudiantiles.
Otro frente que generó críticas fue la decisión de no respaldar la candidatura internacional de la ex Presidenta Michelle Bachelet, lo que desató cuestionamientos por el manejo político y el momento en que se comunicó, en medio de tensiones internas por la agenda económica.
Desde el Ejecutivo han insistido en que el foco está puesto en un proyecto de largo plazo, restando relevancia a las encuestas en esta etapa inicial. Sin embargo, analistas advierten que la velocidad con que se han impulsado medidas ha generado fricciones tanto en el plano político como institucional.
El principal desafío, coinciden expertos, será transformar esa capacidad de iniciativa en gobernabilidad efectiva. Esto implica no solo avanzar en reformas, sino también construir acuerdos, ordenar la gestión interna y recuperar niveles de legitimidad ante la ciudadanía.
Así, el primer mes del gobierno de Kast deja una señal clara: la instalación no ha sido neutra. La apuesta por decisiones rápidas y de alto impacto ha permitido marcar agenda, pero también ha abierto múltiples flancos que comienzan a configurar un escenario político más exigente de lo previsto.

Con este escenario sobre la mesa, la pregunta que queda abierta es: ¿logrará el Gobierno sostener su ritmo de reformas y recuperar apoyo ciudadano, o las tensiones iniciales marcarán el tono de los meses que vienen?
