Dos profesionales de la salud han sido formalizados por cuasidelito de homicidio en la investigación por la muerte de Jacqueline Bascuñán, mujer de 57 años que falleció pocas horas después de someterse a una abdominoplastia en el Hospital San Camilo de San Felipe.
El caso se remonta al 8 de diciembre de 2022, cuando la paciente ingresó al establecimiento para realizarse la cirugía que había planificado durante años. Sin embargo, durante la madrugada del día siguiente falleció luego de presentar un progresivo deterioro en su estado de salud tras recibir el alta.
El primero en ser formalizado fue el cirujano Marcelo Yáñez Leyton, quien en mayo de 2024 fue imputado por cuasidelito de homicidio consumado. Ahora, la investigación sumó la formalización del anestesiólogo José Meneses Soto por el mismo delito.
Ambos profesionales quedaron sujetos a las medidas cautelares de firma mensual y arraigo nacional, mientras continúa la investigación destinada a determinar las eventuales responsabilidades en el fallecimiento de la paciente.
De acuerdo con los antecedentes del caso, Jacqueline padecía hipertensión y diabetes. La investigación apunta a establecer las condiciones en que se realizó la evaluación previa a la intervención, considerando que en su ficha clínica no habrían figurado exámenes recientes como un electrocardiograma, pruebas de coagulación y hemoglobina glicosilada.
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Familia cuestiona evaluación previa y alta de la paciente
Los antecedentes también han puesto el foco en lo ocurrido durante el postoperatorio. La mujer habría presentado un aumento de su frecuencia cardíaca, elevados niveles de glicemia, fuertes dolores, vómitos y ausencia de diuresis.
Pese a ese cuadro, posteriormente fue dada de alta. Según los antecedentes recopilados en la causa, la decisión se habría producido en un contexto de falta de camas y una auditoría clínica habría establecido que el alta fue entregada por una enfermera sin la presencia del médico.
Su hijo, Cristián Lagos, ha relatado que su madre continuaba con fuertes dolores cuando abandonó el hospital y que, una vez en su domicilio, su condición empeoró rápidamente. La mujer comenzó a presentar náuseas, vómitos y dificultades respiratorias hasta perder la conciencia.
La familia solicitó asistencia del SAMU, pero Jacqueline finalmente falleció. La autopsia estableció como causas de muerte un edema pulmonar e infarto agudo de miocardio.
Los cercanos a la víctima, sostienen que existió una eventual negligencia en la atención y busca determinar las responsabilidades de todos los profesionales que participaron tanto en la intervención como en el periodo posterior a la cirugía.
Con la formalización del anestesiólogo, la investigación suma un segundo profesional imputado. Será ahora el proceso judicial el encargado de establecer las eventuales responsabilidades penales en un caso que mantiene bajo la lupa las condiciones en que se desarrollaron la evaluación, cirugía, recuperación y posterior alta de Jacqueline en el Hospital San Camilo.
